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INNOVACIONES EN LENTES PARA GAFAS

UNA LABOR HISTÓRICA CON VISIÓN A FUTURO
12 septiembre, 2016
Si los ojos son las ventanas del cuerpo, nada mejor que tener un buen par de cortinas para ellos, ¿verdad? Cualquier persona que use gafas comprende la importancia que cobran estas en el día a día. No son solo un filtro para corregir problemas de la vista, sino que se convierten en una extensión del cuerpo, integrándose en las pequeñas actividades de la vida, ya sea conducir hacia el trabajo o leer un libro en la comodidad del hogar.
De acuerdo con el Consejo Americano de Visión, aproximadamente un 75 por ciento de los adultos utilizan algún tipo de corrección para los ojos, y de ellos cerca de un 65 por ciento utiliza lentes para combatir algún problema de la vista o aplacar los efectos de la edad. Gran parte de la población se ve en la necesidad de utilizar anteojos, por lo que es imperativo para el mercado mejorar los lentes que se le ofrecen al público, conforme la demanda avanza y cambia: “Actualmente es necesario adaptar los lentes a las necesidades de los usuarios, en muchos casos integrando una mejora funcional con un interés estético”, comenta Nubia Bejarano, optómetra.
La buena noticia es que este accesorio ha evolucionado mucho desde que Benjamin Franklin inventó las bifocales un poco más de dos siglos atrás, y en la actualidad unos buenos lentes no son aquellos que simplemente corrigen la visión. El usuario actual exige que estos se ajusten a su estilo de vida y protejan sus ojos. Dicho esto último, los más recientes avances en optometría no buscan que vea bien, sino mucho, mucho mejor.

Para cualquier tipo de día

Los lentes fotocromáticos traen lo mejor de dos mundos al combinar los anteojos recetados con las gafas de sol, ofreciéndoles a los ojos una protección contra los rayos UV (ultravioleta) y permitiendo adaptar la vista en un día soleado sin necesidad de entrecerrarlos. Este tipo de anteojos cambian de color, oscureciéndose o aclarándose según el tipo de luz del momento y bloqueando los rayos nocivos. Al comienzo, estos lentes tenían el inconveniente que demoraban en oscurecerse, pero las más recientes innovaciones han acortado este tiempo de transición.

Contra la luz azul

En el mundo actual, en el que debemos pasar horas enteras frente a la pantalla de un computador, los ojos están expuestos a la luz artificial que este refleja, al igual a la de los celulares. Esta luz azul genera un mayor cansancio en la visión y obliga a parpadear más a menudo, lo que puede ocasionar cansancio ocular. Actualmente se han desarrollado filtros que impiden su paso: “Sus aplicaciones no son exclusivas para el mundo laboral; en la actualidad niños y jóvenes están constantemente en contacto con este tipo de luz, por lo que se convierte en un asunto de prevenir futuros problemas oculares”, afirma la optómetra Rocío González.

¡No más lentes que parecen lupas!

¿Recuerdan la vergüenza que era llevar esos lentes de fondo de botella que no solo ampliaban la vista, sino también los ojos? Ahora las personas que necesitan gafas con un alto aumento pueden usar unas que no les aumenten el tamaño de los ojos, gracias a las innovaciones en los materiales con que se hacen. Los denominados de alto índice, por ejemplo, reducen el tamaño en un 35 por ciento comparados con los lentes normales. Adicionalmente, son más livianos y cómodos de usar.

Adiós a los reflejos

Las personas que usan anteojos a menudo tienen que afrontar la molestia de ver una luz de frente, ya sea la del faro de un carro cuando conducen o simplemente el halo que se genera si se mira directamente una lámpara. La tecnología antirreflejos ahora puede ser aplicada a sus anteojos, eliminando casi por completo los reflejos que ciertos objetos crean y teniendo como resultado una visión más definida. “Este tipo de tratamientos evita casi todos los problemas que suelen presentar los dueños de gafas, aliviando la tensión a la que se someten sus ojos frente a un computador o durante la noche”, comenta Bejarano. Adicionalmente, este tratamiento hace más claros los lentes, haciendo que los ojos se vean de forma más nítida detrás de las gafas, lo cual les da un valor estético.