LA TERAPIA PRECOZ MEJORA EL PRONÓSTICO DE UVEÍTIS

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Los niños con uveítis asociada a artritis idiopática juvenil presentan un mejor pronóstico visual con un adecuado control mediante tratamiento con inmunomoduladores o terapia biológica.

Un tercio de los pacientes con artritis idiopática juvenil presenta uveítis asociada. Dicha patología oftalmológica puede producir una alta tasa de complicaciones, con más de un 30 por ciento de incapacidad visual y un 10 por ciento de ceguera. El cribado eficaz y el tratamiento agresivo basado en la premisa de “tolerancia inflamatoria cero” constituyen la mejor estrategia terapéutica, según han recogido especialistas del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Niño Jesús, de Madrid, en diversos estudios científicos.

Ana Clement, una de las oftalmólogas y autora de los trabajos, explica que “la tasa de complicaciones se reduce cuando se adopta un tratamiento estricto y precoz mediante inmunomoduladores o, en los casos resistentes, con fármacos anti-factor de necrosis tumoral (TNF)”. Según han constatado en una serie de 20 pacientes con uveítis asociada a artritis idiopática juvenil que se han seguido en el citado servicio durante cuatro años de media, además de disminuir la incidencia de complicaciones mejora el pronóstico visual de estos pacientes.

Del tópico al sistémico


El tratamiento de las uveítis asociadas a artritis idiopática juvenil se suele iniciar con corticoides y midriáticos en colirio, pero si es grave desde el inicio o si aparecen signos de posibles complicaciones, se administra un tratamiento sistémico, que debe coordinarse con el reumatólogo. “Aunque algunos de estos niños ya acuden con la terapia sistémica instaurada, también hay casos en los que no es así, pues el primer escalón terapéutico de la artritis son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), las infiltraciones y los corticoides antes de llegar a los inmunomoduladores como el metotrexato”.

Sin embargo, una mínima inflamación mantenida durante tiempo eleva el riesgo de complicaciones, y además el factor de necrosis tumoral se encuentra aumentado en las uveítis; ambos datos apoyan los beneficios de un tratamiento eficaz.

“En la serie de pacientes analizada, la tasa de complicaciones ha sido muy baja; prácticamente no ha habido cataratas ni glaucomas”, ha informado Clement.
Con la vista puesta en una unidad específica, las oftalmólogas, que cuentan con unos cien pacientes con todo tipo de uveítis, han llevado a cabo otro trabajo sobre la terapia biológica.

En ese estudio, que ya ha sido aceptado por la Asociación Americana de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo para presentarlo en su próximo congreso en abril, las especialistas refieren el éxito del tratamiento con el anticuerpo monoclonal adalimumab en pacientes que no habían respondido a otros tratamientos, como etanercept y metotrexato. “En concreto, observamos una disminución del número de brotes (de 6 anuales a 0,7) en los ocho pacientes tratados, lo que nos hace concluir que adalimumab es una terapia segura y eficaz en niños con uveítis asociada a artritis idiopática juvenil resistentes a metotrexato y otros fármacos anti-TNF”.

Por su parte, Isabel Valls, otra de las autoras de los estudios, destaca que junto con el tratamiento precoz es esencial un cribado estricto Un paciente diagnosticado con artritis idiopática sigue revisiones oftalmológicas cada tres, seis y doce meses, y si es un paciente de alto riesgo, cada mes y medio, para descartar la uveítis. Vallas hace hincapié en la prevención: “Es fácil que la uveítis pase desapercibida, porque el ojo del niño, a diferencia del adulto, no duele, y no refiere síntomas hasta que no se producen las complicaciones graves”.