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¿Qué es el infarto ocular?

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La hipertensión y la arteriosclerosis son los principales factores de riesgo de sufrir un infarto ocular.

También inciden en la aparición de un infarto ocular, diversas patologías inflamatorias, las anomalías de coagulación y la presión intraocular alta, ya que se comprimen las venas a causa de la tensión permanente.

Es importante controlar estos factores de riesgo cardio vascular. Mantener una alimentación balanceada y realizar actividad física de manera constante es clave para evitar la hipertensión arterial.

Tipos de infartos oculares

Obstrucción de la arteria central de la retina

Cuando se produce una obstrucción de la arteria central de la retina, entorpeciendo la circulación retiniana a nivel de la arteria principal que nutre la retina. Esto sucede como consecuencia del impacto de un émbolo procedente del corazón o de las arterias carótidas.

El paciente presente una pérdida de visión súbita e intensa. El pronóstico visual es negativo, y sólo hay una leve posibilidad de recuperación visual si se acude al oftalmólogo antes de transcurrida una hora.

Trombosis de la vena central de la retina

Cuando hablamos de trombosis de la vena central de la retina o de alguna de sus ramas, nos referimos a la obstrucción del drenaje ocular.

El paciente puede presentar pérdidas de visión o percibir sombras fijas (escotomas) en el campo visual. Si se afecta la vena central de la retina la afectación será mayor. Al realizar una exploración de fondo de ojo se detecta dilatación de las venas de la retina y hemorragias superficiales extensas.

Neuropatía óptica isquémica anterior

Cuando se produce un infarto del nervio óptico a nivel de su entrada en el globo ocular, se conoce como neuropatía óptica isquémica anterior.

Produce una pérdida de visión difusa en la parte superior o inferior del campo visual. En ocasiones se asocia a la arteritis de células gigantes, en la que se inflaman diferentes vasos. Es necesario realizar urgentemente una analítica con el fin de descartar la presencia de esta enfermedad, que en caso de manifestarse debe ser tratada rápidamente con corticoides intravenosos.

Sin embargo, la mayoría de los casos de neuropatía óptica isquémica anterior, no están asociados a arteritis de células gigantes, sino que aparecen originados por una bajada transitoria de tensión arterial, en pacientes con un nervio óptico vulnerable o de riesgo.

Síntomas de los infartos oculares

Muchos pacientes no manifiestan síntomas de lesión en la retina, pero existen algunas señales comunes:

*Pérdida súbita de la visión en un solo ojo. En algunos casos puede producirse en ambos.

*Ver manchas, hormigas o arañas que descienden de forma constante. Pueden ser de diversos colores, principalmente blancas.

*Reducción de la visión. Por ejemplo, ver únicamente la mitad del campo visual.

*Dolor de cabeza intenso.

*Enrojecimiento del ojo.

*Inflamación del globo ocular.

*Visión borrosa.

*La luz produce molestias incluso utilizando gafas oscuras.

*Desprendimiento de la retina.

*Derrames sanguíneos en los ojos.

Secuelas del infarto ocular

No tener un control adecuado del riesgo cardio vascular, vigilando la tensión arterial, los niveles de glucosa y de colesterol,  puede producir, además de riesgo de infarto, el bloqueo de las venas o arterias de la retina. Este bloqueo puede provocar ceguera irreversible y repentina en la mayoría de los casos.

Prevención del infarto ocular

Prevenir el infarto ocular depende del control del riesgo cardiovascular.  En algunas personas la tendencia a sufrir este tipo de problemas es mayor, a causa de una predisposición genética, pero llevando una dieta sana y practicando deportes habitualmente todas las personas pueden prevenir o mejorar el riesgo cardiovascular.

En definitiva, una vida saludable puede ayudarnos a prevenir un infarto ocular. Es imprescindible acudir de urgencia al oftalmólogo cuando se presenta una pérdida de visión repentina. Es este especialista quien puede diagnosticar correctamente el problema que la ocasiona así como aplicar el tratamiento idóneo en miras a la recuperación del paciente en la mayor medida posible.

FUENTE: oftalvist.es