¿Qué son?
Las oclusiones vasculares oculares son bloqueos en las venas (trombosis) o arterias que irrigan la retina, actuando como un “ictus ocular” que corta el suministro sanguíneo y causa pérdida súbita de visión. Son urgencias oftalmológicas asociadas a hipertensión, diabetes, colesterol alto y glaucoma.
Pueden presentarse debido a:
- Oclusión de la vena central de la retina (OVCR): Bloqueo en la vena principal, provocando hemorragias y acumulación de líquido (edema).
- Oclusión de la arteria central de la retina (OACR): Bloqueo de la arteria principal, cortando el flujo sanguíneo de forma crítica.
- Oclusiones de rama (OVR/OAR): El bloqueo afecta solo a una parte de la retina.
Causas y factores de riesgo
Las oclusiones vasculares oculares pueden presentarse como consecuencia de:
- Enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial (causa principal), diabetes, colesterol alto (hiperlipemia).
- Problemas oculares como Glaucoma (presión intraocular elevada).
- Coagulopatías o trastornos sanguíneos que aumentan la viscosidad o causan coágulos, especialmente en pacientes jóvenes.
- Otras causas como el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo.
- Aplicación de plasma rico en plaquetas (PRP) mediante inyección en el área facial (región preauricular (delante de la oreja), glabela (entrecejo) o en los surcos nasogenianos.
Síntomas
- Pérdida de visión súbita e indolora: Generalmente afecta a un solo ojo.
- Visión borrosa o visión de manchas (escotomas): Puede ser parcial o total dependiendo de la zona afectada.
- Edema macular: Hinchazón en la zona central de la retina que disminuye la agudeza visual.
¿Cómo las tratamos?
Es crucial acudir a urgencias inmediatamente tras notar la pérdida de visión, ya que el tiempo de actuación determina el pronóstico visual. Una vez elaborado el diagnóstico, el oftalmólogo tratante definirá el tratamiento a aplicar.
- Inyecciones intravítreas antiangiogénicas (anti-VEGF)
Fármacos para reducir el edema macular y frenar la formación de vasos anormales. Las inyecciones intravítreas antiangiogénicas (anti-VEGF) son el tratamiento de primera línea para el edema macular (acumulación de líquido en la mácula) secundario a oclusiones vasculares retinianas (OVR). Actúan bloqueando el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), una proteína que aumenta cuando la retina no recibe suficiente oxígeno tras la oclusión, provocando la fuga de líquidos y el crecimiento anormal de vasos sanguíneos.
Mecanismo de Acción en Oclusiones Vasculares.
Cuando una vena de la retina se obstruye, se produce isquemia, lo que eleva los niveles de VEGF en el interior del ojo. Los fármacos anti-VEGF inyectados en el humor vítreo reducen rápidamente la hinchazón, mejorando la agudeza visual y previniendo daños irreversibles. El procedimiento puede ser realizado en el consultorio oftalmológico ya que no requiere quirófano. Para evitar el dolor se aplican gotas o gel anestésico, se limpia el ojo y los párpados para evitar infecciones y el oftalmólogo inyecta el medicamento en el vítreo (gel interno del ojo).
Después del procedimiento se requiere el uso de gotas antibióticas por unos días. A menudo se inicia con inyecciones mensuales (tres o más) para controlar el edema y aunque los estudios muestran que la mayoría de los pacientes estabilizan su visión y un alto porcentaje experimenta una mejoría significativa dado que las oclusiones retinianas son crónicas, pueden ser necesarios tratamientos a largo plazo. En algunos casos, si no hay respuesta, los oftalmólogos pueden cambiar a corticosteroides intravítreos o utilizar terapia láser.
- Fotocoagulación con láser
De acuerdo con el diagnóstico, el oftalmólogo tratante podrá sugerir el tratamiento con fotocoagulación con láser que se utiliza en oclusiones vasculares oculares (venosas) para sellar vasos sanguíneos con fugas (edema macular) y destruir áreas de retina isquémica que producen neovascularización. Este tratamiento salva la visión, previene complicaciones graves como el glaucoma neovascular y estabiliza la agudeza visual.
La fotocoagulación focal o en rejilla se aplica en la mácula para tratar el edema macular (inflamación) causado por la fuga de fluidos de las venas bloqueadas, reduciendo el edema y mejorando la visión y la fotocoagulación panretiniana (PRP) se aplica en la periferia de la retina cuando hay isquemia (falta de oxígeno) severa para prevenir el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales (neovascularización) que pueden causar hemorragias o glaucoma.
Se realiza de forma ambulatoria, generalmente usando un láser de argón con una lámpara de hendidura o, a veces, oftalmoscopio láser indirecto (LIO). Se utilizan gotas oftálmicas para adormecer el ojo y una lente de contacto especial para dirigir el haz láser. Es un procedimiento rápido e indoloro que crea pequeñas quemaduras controladas (cicatrices) para sellar el área afectada. Este tratamiento es fundamental para controlar las complicaciones derivadas de la oclusión de la vena central (OVCR) o de rama (ORVR).
- Control sistémico:
El control sistémico en las oclusiones vasculares oculares (tanto arteriales como venosas) es fundamental, ya que estas patologías suelen ser una manifestación local de un problema cardiovascular general. El objetivo no es solo tratar el ojo, sino prevenir futuros eventos isquémicos graves (como infartos o accidentes cerebrovasculares) y evitar la recurrencia en el mismo ojo o en el ojo contrario.
Es necesario realizar un perfil vascular completo para tratar las causas subyacentes revisando:
- Hipertensión arterial (HTA): Es el factor de riesgo más importante. Se requiere un control estricto de la presión arterial.
- Diabetes mellitus: Control de la glucemia (HbA1c) para evitar el daño vascular.
- Dislipidemia (Colesterol/Triglicéridos): Uso de estatinas y dieta para mantener los niveles de lípidos en rangos saludables.
- Estudio de Hipercoagulabilidad: Especialmente en pacientes jóvenes (<50 años), se buscan causas de aumento de coagulación (síndrome antifosfolípidos, enfermedades autoinmunes, inflamación).
- Evaluación Cardiovascular: Descartar arritmias (como fibrilación auricular) y enfermedad carotídea (estenosis) que puedan generar émbolos hacia la retina.
Tratamiento Farmacológico Sistémico:
- Antiagregantes plaquetarios y anticoagulantes: Se suelen pautar aspirina (ácido acetilsalicílico) u otros agentes para prevenir la formación de nuevos trombos.
- Corticoesteroides sistémicos: En casos específicos de oclusión de arteria retiniana asociados a arteritis de células gigantes (una emergencia oftalmológica), se administran altas dosis de metilprednisolona o prednisona oral.
- Agentes vasodilatadores/hiperosmóticos: En el contexto agudo, a veces se usan fármacos para reducir la presión intraocular (como acetazolamida) y mejorar la perfusión sanguínea, aunque la eficacia es limitada.
Es indispensable para evitar problemas adicionales, adoptar estilos de vida saludables como el cese del tabaquismo ya que el tabaco es un factor de riesgo mayor para la oclusión arterial y la realización de ejercicio y dieta para controlar el peso y el riesgo cardiovascular.
Estos controles garantizan una prevención secundaria ya que el evento ocular avisa de un alto riesgo de accidente cerebrovascular (ictus) o infarto agudo de miocardio. Adicionalmente se pretende reducir la probabilidad de que la oclusión venosa progrese o se vuelva isquémica.
- Medicación
En ocasiones, su oftalmólogo podrá definir que para el control de las oclusiones vasculares oculares se utilizarán fármacos que mejoren la circulación sanguínea.