¿Qué es?
Es una pequeña protuberancia o quiste benigno (no canceroso) que se forma en el párpado superior o inferior de uno o ambos ojos. Ocurre cuando se obstruye una de las glándulas de Meibomio, encargadas de producir la grasa que lubrica el ojo para que las lágrimas no se evaporen tan rápido. Al taparse la salida, esa grasa se acumula, se endurece y forma un bultito redondeado.
Causas
La causa principal es simplemente que la grasa de los párpados se vuelve muy espesa o la salida de la glándula se estrecha. Esto es común en niños con:
- Blefaritis: Una inflamación crónica del borde del párpado donde nacen las pestañas.
- Dermatitis seborreica o rosácea: Condiciones de la piel que alteran la producción de grasas naturales.
- Malos hábitos de higiene, como tallarse los ojos con las manos sucias.
Síntomas
A diferencia de un orzuelo, el chalazión no suele ser una infección activa. Sus síntomas típicos son:
- Una protuberancia firme y redondeada en el párpado, similar a un pequeño guisante o canica bajo la piel.
- Generalmente no duele, o solo causa una molestia leve al presionarlo (a menos que llegue a infectarse secundariamente).
- Hinchazón leve de todo el párpado en los primeros días.
- Si es muy grande, puede presionar mecánicamente el ojo y causar una ligera visión borrosa.
¿Cómo lo tratamos?
La gran mayoría de los chalaziones en niños desaparecen por sí solos en unas semanas o meses siguiendo un tratamiento sencillo en casa, que recomendará el médico tratante y que consta de compresas tibias y masajes suaves, así como medicamentos tópicos que el oftalmólogo podrá recetar (gotas o pomadas con antibióticos y antiinflamatorios), si el chalazión está muy rojo o inflamado.
Si el bulto persiste después de varios meses de tratamiento médico y compresas, si afecta la estética o si es tan grande que distorsiona la visión del niño, se opta por una pequeña intervención quirúrgica ambulatoria llamada incisión y curetaje.
- Incisión y curetaje
El procedimiento en niños se realiza generalmente con anestesia general o una sedación profunda para garantizar la total seguridad del pequeño, evitando que se mueva por miedo y sufra algún daño accidental con los instrumentos y tiene una duración aproximada de entre 10 y 20 minutos por ojo. La cirugía se realiza desde adentro para no dejar ninguna cicatriz visible en la piel y se realiza un corte milimétrico sobre el quiste y se utiliza un instrumento pequeño en forma de cuchara (cureta) para raspar y retirar toda la grasa endurecida acumulada de la glándula. No se necesitan puntos de sutura ya que el corte interno se cierra solo.
El niño regresa a casa el mismo día, usualmente con un parche sobre el ojo que debe retirarse unas horas después o al día siguiente según indicación médica y es totalmente normal ver el párpado inflamado, morado o con un leve moretón durante los primeros 3 a 7 días tras la cirugía. El paciente deberá aplicarse gotas o pomadas oftálmicas con antibiótico por una semana, recetadas por el médico tratante y evitar frotarse el ojo operado, usar piscinas o jugar en zonas con arena o polvo durante al menos una semana para prevenir infecciones.
El procedimiento vacía el quiste desde el interior del párpado para no dejar marcas o cicatrices en la piel externa.