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CLÍNICA OFTALMOLÓGICA PEÑARANDA

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Catarata congénita

¿Qué es?

Es la opacidad del cristalino del ojo (el lente natural) presente al nacer o desarrollada durante el primer año de vida. La detección temprana y la evaluación oftalmológica son fundamentales para garantizar el desarrollo visual normal del niño ya que si no se trata a tiempo, impide que la luz se enfoque en la retina, lo que puede causar pérdida de visión permanente.

Causas

Las principales causas de la catarata congénita pueden ser:

  • Factores genéticos: Es la causa más común cuando afecta a ambos ojos. Puede heredarse de los padres o ser una mutación espontánea.
  • Infecciones durante el embarazo: Enfermedades contraídas por la madre, como rubéola, toxoplasmosis, herpes o citomegalovirus.
  • Trastornos metabólicos: Afecciones hereditarias como la galactosemia.

Anomalías asociadas: Pueden presentarse junto con otros síndromes o trastornos del desarrollo.

Síntomas

Los bebés con catarata congénita, suelen presentar algunos de los siguientes síntomas:

  • Pupila opaca: Una mancha gris, blanca o lechosa en la pupila en lugar del color negro habitual.
  • Ausencia de reflejo rojo: Al tomar una fotografía con flash, el característico “ojo rojo” falta o se ve de un color distinto en el ojo afectado.
  • Movimientos oculares anormales: Desviación de los ojos (estrabismo) o movimientos rápidos e incontrolados (nistagmo).
  • Falta de seguimiento visual: El bebé parece no reconocer rostros, no seguir objetos con la mirada o mostrar gran sensibilidad a luces brillantes.

¿Cómo la tratamos?

Si la opacidad bloquea el paso de la luz e interfiere con el desarrollo visual, la cirugía es el tratamiento principal e indispensable para extraer el cristalino opaco , sin embargo, el tratamiento depende del tamaño y la ubicación de la catarata, así como de si afecta a uno o ambos ojos. Si la catarata es pequeña, periférica y no obstruye el eje visual principal, el oftalmólogo puede optar por no operar y hacer un estricto monitoreo de la evolución. Si la catarata afecta la visión, la cirugía debe realizarse de urgencia (idealmente entre las 4 y 10 semanas de vida) para permitir que la luz entre al ojo y el cerebro desarrolle la visión.

  • Cirugía de Lensectomía

La lensectomía (o aspiración del cristalino) es el procedimiento quirúrgico principal para tratar la catarata congénita en bebés y consiste en extraer el cristalino opaco (que no deja pasar la luz) para restaurar el paso de la luz hacia la retina, mediante una microcirugía bajo anestesia general. Dado que el cristalino de un bebé es blando, se extrae mediante aspiración suave con un instrumento de corte.

A los bebés a menudo no se les implanta un lente intraocular inmediatamente y en su lugar, el médico compensa la falta del cristalino usando lentes de contacto especiales o gafas. El momento de la intervención es fundamental. Para evitar que el cerebro y el ojo se desconecten de forma permanente (lo que se conoce como ambliopía (“ojo perezoso”), la cirugía suele realizarse durante los primeros meses de vida

  • Cirugía de Facoemulsificación

La facoemulsificación es una técnica de microcirugía que utiliza ultrasonido para disolver y succionar el cristalino opaco (catarata) del ojo de un bebé. En bebés, este procedimiento a menudo se combina con la extracción del humor vítreo (vitrectomía) para evitar que el ojo se nuble nuevamente. La facoemulsificación en bebés con catarata congénita difiere de la de los adultos porque el ojo del bebé es más pequeño, flexible y está en constante crecimiento.

El cirujano realiza una microincisión (de apenas un par de milímetros) en la córnea para acceder al interior del ojo; se introduce una sonda que emite ondas de ultrasonido para fragmentar suavemente el cristalino opaco y succionar los restos. En niños pequeños, es común realizar una pequeña abertura en la cápsula posterior del cristalino y extraer una porción del gel vítreo. Esto previene la opacificación (formación de membranas posteriores) que es muy frecuente en los ojos infantiles y dependiendo de la edad exacta del bebé, el cirujano puede decidir implantar una lente intraocular artificial inmediatamente para sustituir la potencia del cristalino extraído, o bien optar por corregir la visión posteriormente mediante lentes de contacto o gafas.

La incisión es tan pequeña que sella por sí sola y rara vez requiere puntos de sutura. En cuanto a la anestesia, en las cirugías para adultos puede usarse anestesia local, pero en los bebés se utiliza anestesia general para asegurar que permanezcan completamente inmóviles. Es indispensable tener en cuenta que la cirugía es solo el primer paso; ya que el bebé necesitará una rehabilitación visual rigurosa que puede incluir el uso de gafas, parches o lentes de contacto y un seguimiento a largo plazo para asegurar un correcto desarrollo cerebral de la visión.

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