¿Qué es?
Es una inflamación de la conjuntiva (la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados). A diferencia de la conjuntivitis infecciosa, esta condición no es contagiosa. No está causada por un virus o una bacteria, sino por una reacción exagerada de las defensas del cuerpo ante un estímulo ambiental.
Causas
Ocurre cuando los ojos del niño entran en contacto con un alérgeno (sustancia que desencadena la alergia). El sistema inmunológico lo detecta erróneamente como un peligro y libera histamina, el compuesto químico responsable de la inflamación. Los culpables más comunes son:
- El polen de las plantas, árboles y pastos (muy común en ciertas estaciones del año).
- El polvo doméstico y los ácaros.
- El pelo, la caspa o la saliva de mascotas (perros, gatos).
- Esporas de moho en ambientes húmedos.
Síntomas
Suele afectar a ambos ojos al mismo tiempo y se manifiesta a través de:
- Picazón intensa (prurito): El niño siente una necesidad incontrolable de rascarse los ojos.
- Ojos rojos o rosados: Debido a la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos.
- Lagrimeo constante: Líquido transparente y acuoso (no es una lagaña verde o espesa).
- Hinchazón (quemosis): Los párpados pueden verse inflamados o “rechonchos”, y la parte blanca del ojo puede lucir ligeramente gelatinosa.
- Sensibilidad a la luz (fotofobia): Molestia ante la claridad del sol o luces brillantes
¿Cómo la tratamos?
El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y estabilizar la respuesta del ojo, teniendo en cuenta la necesidad de identificar y retirar lo que causa la alergia. Mantener ventanas cerradas en días de alto polen, usar purificadores de aire y aspirar seguido. El médico tratante podrá recomendar el uso de paños limpios empapados en agua fría puestos sobre los ojos cerrados para reducir la hinchazón y aliviar la picazón de forma inmediata y también el uso de gotas lubricantes sin conservantes que ayudan a “lavar” y arrastrar los alérgenos fuera de la superficie del ojo.
Podrá también recetar el uso de gotas antihistamínicas y estabilizadoras que frenan la liberación de la histamina y en casos severos y por periodos muy cortos, se pueden prescribir gotas con corticoides suaves bajo estricta vigilancia médica.
La conjuntivitis alérgica NO se trata con cirugía y su manejo es completamente médico, preventivo y farmacológico a través de gotas o tratamientos tomados.
Aunque no requiere cirugía para sanar, es vital evitar que el niño se frote los ojos con fuerza de manera crónica. Tallarse los ojos continuamente debilita los tejidos de la córnea (la parte transparente delantera del ojo) y, a largo plazo, puede deformarla provocando una condición seria llamada queratocono, la cual sí podría requerir procedimientos quirúrgicos en el futuro. De ahí la importancia de usar las gotas médicas para calmar la picazón a tiempo.