¿Qué es?
La desviación del tabique ocurre cuando la pared de hueso y cartílago que separa las fosas nasales está descentrada, lo que provoca que un conducto sea más pequeño que el otro. Puede causar obstrucción respiratoria, dolores de cabeza, sinusitis e infecciones, y se corrige de manera definitiva mediante cirugía.
Causas
- El tabique se desvía durante el desarrollo fetal y se hace evidente al nacer o crecer (deformidad congénita).
- Golpes directos, caídas o fracturas nasales sufridas por accidentes o la práctica de deportes (traumatismos).
- El desarrollo natural del cartílago septal puede superar al marco óseo, provocando su torsión.
Síntomas
- Dificultad para respirar, generalmente más notoria en una de las fosas nasales (obstrucción nasal).
- Episodios recurrentes de sinusitis por el drenaje deficiente (Infecciones).
- Dolores de cabeza o sensación de presión en el rostro.
- Alteraciones del sueño como ronquidos, apnea y sequedad bucal al despertar por respirar por la boca.
- Hemorragias nasales debido a la sequedad en la superficie del tabique.
¿Cómo la tratamos?
En la mayoría de los casos la cirugía es la opción ideal para la corrección de este problema y según el caso se deberá llevar a cabo una cirugía de Septoplastia, que es el procedimiento quirúrgico estándar para enderezar el tabique, reposicionándolo en el centro de la nariz; o, una Rinoseptoplastia, que es una cirugía combinada que corrige el tabique funcionalmente mientras modifica la apariencia estética externa de la nariz.
Adicionalmente, en algunos casos el tratamiento consiste en el uso de medicamentos que si bien no enderezan el tabique, ayudan a controlar las molestias y de allí que eventualmente una forma de tratarlo sea con el uso de descongestionantes para reducir la inflamación, antihistamínicos para alergias y aerosoles nasales con corticoides.