¿Qué es?
En el lenguaje médico, hipertrofia significa el crecimiento excesivo del tamaño de un órgano o tejido. Por lo tanto, la hipertrofia de amígdalas es el agrandamiento anormal de las amígdalas palatinas, que son esas dos masas de tejido blando situadas a ambos lados del fondo de la garganta.
Las amígdalas funcionan como filtros que ayudan a atrapar gérmenes que entran por la boca o la nariz. El problema surge cuando crecen tanto que comienzan a obstruir el paso libre del aire o de los alimentos.
Causas
El agrandamiento de estos tejidos suele deberse a dos factores principales:
- Respuesta inmunológica activa: Las amígdalas forman parte del sistema de defensa. En la infancia (entre los 2 y 6 años), están en su pico de actividad combatiendo virus y bacterias. A veces, tras defenderse de varias infecciones seguidas, no recuperan su tamaño original y se quedan agrandadas.
- Factores genéticos o constitucionales: Hay personas que, por genética, simplemente desarrollan un tejido linfático más grande de lo habitual en la zona de la garganta, sin que medie una infección activa.
Síntomas
Cuando el espacio en la garganta se reduce debido al tamaño de las amígdalas, aparecen una serie de señales físicas:
- Dificultad para respirar al dormir que provoca ronquidos fuertes, respiración por la boca y, en casos severos, pausas cortas en la respiración (apnea del sueño).
- Problemas para tragar llamada disfagia, que genera molestias o lentitud al pasar alimentos sólidos, lo que en niños pequeños a veces se traduce en un rechazo a la comida.
- Voz “patosa” o amigdalina que produce la sensación de que la persona cambia levemente de tono de su voz, sonando como si se hablara con la nariz tapada o con comida en la boca.
- Infecciones recurrentes: Al estar inflamadas o retener bacterias en sus pliegues, es común sufrir de amigdalitis repetidas veces al año.
¿Cómo la tratamos?
El tratamiento depende enteramente de qué tanto afecte el tamaño de las amígdalas a la calidad de vida de la persona y debido a ello, una primera opción para su tratamiento consiste en la observación y manejo de síntomas ya que si el agrandamiento es leve y no causa ahogos ni infecciones repetidas, el especialista puede decidir simplemente vigilar la evolución, ya que muchas veces disminuyen de tamaño solas al llegar a la adolescencia.
Si la causa es una infección bacteriana viva, el médico tratante recetará el uso de antibióticos o sprays nasales de corticoides o los antihistamínicos que ayudan a reducir la inflamación vecina, si hay un componente alérgico que inflame la zona.
- Amigdalectomía
Cuando el tamaño de las amígdalas pone en riesgo la calidad del sueño (causando apneas), provoca problemas de desarrollo por falta de oxígeno o genera infecciones insostenibles, la solución definitiva es la cirugía. La operación para extraerlas se conoce como amigdalectomía.
Este procedimiento se realiza de manera estricta bajo anestesia general, tiene una duración aproximada de 20 y 45 minutos. La recuperación toma entre 7 y 14 días y requiere atención una alimentación específica ya que durante la primera semana, la dieta debe ser estrictamente blanda y fría o a temperatura ambiente (helados, gelatinas, yogur, purés fríos). El frío adormece la zona y reduce el riesgo de sangrado. Están prohibidos los alimentos duros, crujientes, calientes, ácidos o picantes.
Adicionalmente será necesario hacer un correcto manejo estricto del dolor ya que la garganta dolerá bastante al tragar durante los primeros días por lo que será necesario administrar los analgésicos recetados por el médico rigurosamente en los horarios fijados y guardar un reposo relativo, evitando actividades físicas intensas, deportes o levantar peso durante las dos semanas posteriores a la cirugía para evitar que las heridas de la garganta sangren.