¿Qué es?
El trasplante de córnea es una cirugía en la que se reemplaza la córnea enferma del paciente, por una córnea sana procedente de un donante. La córnea es la parte delantera clara del ojo que cubre el iris coloreado y la pupila redonda. La luz se enfoca al pasar a través de la córnea para que podamos ver. Para permanecer clara, la córnea debe estar sana.
Si se daña la córnea puede hincharse o marcarse con una cicatriz. En cualquier caso, su aspecto de suavidad y claridad puede ser perdido. Las cicatrices, la hinchazón o la formación irregular de la córnea causa que la luz se disperse o se distorsione, dando por resultado visión de halos o visión borrosa.
Un trasplante de córnea es necesario si:
- Si hay daño corneal después de otra cirugía del ojo, tal como cirugía de catarata.
- Queratocono, curvatura pronunciada de la córnea.
- Enfermedad corneal hereditaria, tal como la distrofia de Fuchs.
- Cicatrización después de infecciones, especialmente después del herpes.
- Rechazo después del primer trasplante de córnea.
- Cicatrización después de una lesión.
¿Cómo lo tratamos?
El trasplante de córnea es una intervención que dura aproximadamente entre 45 y 90 minutos, dependiendo de la complejidad de los casos. Para la realización del procedimiento, el paciente deberá registrarse en el Banco de órganos a la espera de un donante. El procedimiento es indoloro y se realiza bajo anestesia local o general, dependiendo de la edad del paciente, su condición médica y la enfermedad del ojo.
Según la parte del tejido que esté afectada el especialista podrá llevar a cabo un Trasplante de espesor total (queratoplastia penetrante) en el que se reemplaza la córnea dañada en su totalidad por el tejido de un donante sano, o un Trasplante laminar en el que se reemplazan sólo las capas afectadas (como el endotelio o las capas anteriores) permitiendo una recuperación visual más rápida, una vez la córnea enferma o dañada se ha retirado cuidadosamente del ojo, la córnea nueva y clara se cose en el lugar.
Aunque el nivel de rechazo de los trasplantes de córnea en casos de queratocono está entre el del 5% a 30%, la ocurrencia del rechazo deteriora y nubla la visión, no obstante, la mayoría de los rechazos, si son tratados a tiempo, se pueden detener con una lesión mínima. Para enfermedades inflamatorias del ojo, la tasa de rechazo es más alta.
Las señales de peligro del rechazo son malestar persistente, sensibilidad a la luz, ojos rojos o cambio en la visión, infección, sangrado, hinchazón o separación de la retina, glaucoma. Cualquiera de estos síntomas debe reportarse al médico tratante ya que todas estas complicaciones pueden ser tratadas. Un trasplante de córnea se puede hacer de nuevo, generalmente con buenos resultados, pero las posibilidades totales del rechazo para los trasplantes hechas una segunda vez son más altas que para la primera vez.
Para algunos casos se utiliza la técnica SLET (Simple Limbal Epithelial Transplantation o Trasplante Simple de Células Epiteliales Limbares), que es utilizada para reconstruir la superficie ocular en pacientes con deficiencia de células madre del limbo que es una afección en la que se dañan o destruyen las células encargadas de regenerar y mantener transparente la córnea.