¿Qué es?
Es la inflamación o infección de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre el interior del párpado y la parte blanca del ojo. Cuando los pequeños vasos sanguíneos de esta zona se inflaman, se hacen visibles, lo que le da al ojo ese característico color rosado o rojo. Hay varios tipos de conjuntivitis y la visita al oftalmólogo permitirá que este determine el tipo de tratamiento a seguir.
Causas
Pueden tener varios orígenes, como por ejemplo:
- Virus: Es la más común y muy contagiosa, normalmente se presenta acompañada de resfriados o infecciones respiratorias.
- Bacterias: También muy contagiosa; la secreción suele ser más espesa y amarillenta.
- Alergenos: Reacción al polen, ácaros, caspa de mascotas o cosméticos. No es contagiosa.
- Irritantes: Salpicaduras de sustancias químicas, humo o cuerpos extraños en el ojo.
Síntomas
- Coloración oscura: Tono morado, azulado o marrón en el párpado inferior.
- Hundimiento: La sombra producida por el surco lagrimal.
- Bolsas: Acumulación de grasa o líquido bajo el ojo, a menudo asociada a los surcos.
- Piel flácida: Pérdida de firmeza en el párpado inferior.
¿Cómo la tratamos?
Estrá determinado por el origen:
- Viral: Las conjuntivitis virales ni responden ni requieren antibióticos y normalmente además del uso de compresas frías y lágrimas artificiales para aliviar las molestias, se recomienda esperar a que el cuerpo combata el virus. Suelen durar de 7 a 14 días.
- Bacteriana: Las conjuntivitis de este tipo requieren el uso de gotas o pomadas antibióticas.
- Alérgica: La conjuntivitis alérgica se trata con colirios antihistamínicos y evitando el factor que causa la alergia.
- Irritativa: Este tipo de conjuntivitis se trata con lavados profundos con suero fisiológico o agua para eliminar la irritación.