¿Qué son?
Son un conjunto de enfermedades causadas por la invasión y multiplicación de microorganismos (bacterias, virus u hongos) en cualquiera de las estructuras de la boca incluyendo encías, lengua, mejillas por dentro, paladar o la zona debajo de la lengua. Al ser una zona húmeda y templada, la boca es un lugar ideal para que estos gérmenes proliferen si encuentran la oportunidad adecuada.
Causas
Las infecciones de cavidad oral pueden tener origen variado ya que pueden ser:
- Bacterias (Infecciones odontogénicas o periodontales) que suelen nacer de una caries no tratada o de la acumulación de sarro que infecta las encías (gingivitis o periodontitis).
- Virus (Infecciones virales), el más común es el virus del herpes simple, que causa las conocidas e incómodas “calenturas” o fuegos en los labios y encías.
- Hongos (Candidiasis oral), debido a que el hongo Candida albicans vive de forma natural en la boca, pero si las defensas bajan o se toman antibióticos por mucho tiempo, se multiplican descontroladamente creando capas blancas en la lengua y mejillas.
Síntomas
Las infecciones en la boca suelen ser muy evidentes debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que tiene la zona. Los síntomas generales más frecuentes son:
- Dolor local que produce una molestia constante que se aumenta al masticar, tragar o hablar.
- Enrojecimiento e inflamación en encías o tejidos afectados.
- Aparición de llagas o aftas dolorosas, placas blanquecinas (típicas de los hongos) o pequeñas bolsas con pus (abscesos).
- Mal aliento persistente denominado halitosis, causado por la actividad de las bacterias.
- En casos más severos, puede presentarse fiebre, dificultad para abrir la boca (trismo) o inflamación de los ganglios del cuello.
¿Cómo la tratamos?
Para determinar el tipo de tratamiento, el médico tratante habrá determinado el germen causante y si la infección es de origen bacteriano, recomendará un tratamiento a base de antibióticos en pastillas o enjuagues específicos. Si por el contrario, su origen es viral o debido a hongos, el tratamiento incluirá como medicación antivirales o antifúngicos, en cremas o geles específicos y podrá recetar también, analgésicos y antiinflamatorios para controlar el dolor, junto con enjuagues antisépticos especiales que ayudan a desinfectar la zona.
En la mayoría de los casos, estas infecciones se resuelven con medicamentos. Sin embargo, cuando una infección bacteriana avanza y forma un absceso (una acumulación cerrada de pus en la encía o el suelo de la boca) o compromete un diente de forma severa, se requiere una intervención rápida para evitar que se extienda hacia el cuello o la cara y la intervención más común es el Drenaje de Absceso Oral, que deberá realizar un odontólogo especializado en endodoncia.